Crónica del Bazar de Libros de los Sábados en el Panteón de San Fernando.

 

 

Solo aquí sucede con esa magia especial , el encuentro casual, la mirada esquiva. El acercamiento tenue, el interés disimulado. La necesidad de vender escondida, el tocamiento indispensable, la revisión a fondo, pagina por página. La pregunta discreta: ¿Cuánto vale este? Y la adquisición o la promesa de volver dentro de ocho días por algo de Poesía, Historia, Filosofía, Novela, Cuento, Teatro, Arte, Cocina, Relatos de viajes, Autobiografía, Esoterismo, Chamanismo , Comunismo  y otros ismos. Que puede convertirse en la intimidad, con su lectura, en una relación pasajera, de entretenimiento, o en un desengaño, una frustración.  Tal vez una promesa incumplida que nunca se leerá. O en un amor para toda la vida. Nunca se sabe lo que puede pasar con la lectura.

Aquí, los Sábados, de 9 a 5, se vive la magia de la trasmutación de la materia y llegan los libreros, comisión de limpieza por delante, para transformar un espacio que los otros días de la semana es refugio de marginales: prostitutas, niños de la calle, migrantes y demás desplazados de nuestro bonito sistema para, poco a poco, convertirse en un sueño de las mil y una noches y de pronto ya estamos en un mercado, en un  “Zoco” narrado por Sherezada, con cientos de libros a la venta y  mercaderes y Sheiks, que en este caso no nombra el sultán si no un colectivo, que se organiza a través de asambleas, donde se nombran a los de la mesa que tendrá la autoridad por un tiempo, y surgen las comisiones, (de limpieza, eventos culturales, adquisición de materiales y lo que se ofrezca ) también a través de la magia de la palabra, del acuerdo, como los cuentos de Sherezada.



El Bazar de libros de San Fernando, surge después de la Pandemia, cuando se cerraron las librerías y los libros se quisieron sustituir por el Kindle, los PDF, pero se resistieron a morir, siendo mas indispensables para no salir de casa y volverse loco, y a seguir corriendo de mano en mano, cobrando mas vida al tener una historia propia desde que alguien lo sacó del celofán y empezó a rodar por el mundo, al pasar de mano en mano y adquiriendo personalidad con aquella mancha de café, esta página doblada, o esa dedicatoria que ahora tiene poco sentido, al grado de que si algunos ejemplares pudieran contar su singular historia, pudiera ser hasta mejor, tal vez, que la que contiene en sus páginas.

Y así algunos libreros sobrevivieron a pesar y través de las redes, a donde se trasladaron las ventas, los regateos, las subastas. Y el Metro Hidalgo pasó a ser, por su naturaleza de  correspondencia de líneas concurridas y su ubicación en el Centro, el punto mas punto para las entregas de todo tipo. Y esos que esperaban con su bonche de libros algún tiempo entre cliente y cliente se conocieron y a su vez conocieron a otros, viejos libreros, con tendedero al piso, de diferentes lados de la ciudad y periferia y que un tiempo vendieron frente al Franz Meyer, hasta que los corrieron por la remodelación de la plaza. Junto a la Cripta de Zaragoza y Vicente Guerrero, y con su mercancía imperecedera,  el Bazar parece como si hubiera existido siempre.


Con un Colectivo y varios grupos, uno organiza eventos, presentaciones, homenajes, lecturas etc y otros las tan llamativas y festivas subastas. Y así, presentaciones de libros, homenajes a escritores, conferencias etc suceden en un ambiente donde se mezclan teporochos, y demás marginales, con escritores, poetas y público de todo tipo, tanto en las “Subastas” como en los “eventos”. La plaza toda se convierte los Sábados en un oasis, en un abrevadero para los amantes de los libros, personajes disímbolos, de cualquier “clase” o  “Tribu Urbana”. Lugar del encuentro bibliográfico, sea a partir de cita en redes o del amor a primera vista, fisgoneando por ahí, escrutando por allá o preguntando por acá, El Bazar de San Fernando no solo es lugar de adquisición de libros, si no también un encuentro entre seres humanos, personas de carne y hueso, pero también personajes de ficción, que a veces identificamos con el Quijote, o con Drácula, o Chin chin el teporocho, pero otras no sabemos de donde, y sin embargo estamos seguros de que, de las páginas de algún libro, antiguo o moderno,  habrán salido.

Mayo de 2024

Fabián González Hernández. 




 

  








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