Homenaje al Poeta Mario Santiago Papasquiaro, en el Bazar de San Fernando.
Ayer asistí al Bazar de libros de los sábados en San Fernando a un homenaje al Poeta Mario Santiago Papasquiaro, el poeta marginal por excelencia, inspiración del personaje de los Detectives Salvajes de Bolaño, que, como pocos, se asumió como “Poeta” y vivió la Poesía hasta sus ultimas consecuencias cuestionándonos el viejo cuento del huevo y la gallina, o en este caso ¿Qué es lo primero, La poesía o la acción?, ¿La vida o la obra? ¿Se puede ser “Poeta” y “Burócrata” a la vez? ¿Poeta y Militar? ¿Poeta y Policía? ¿Se puede ser Poeta y encajar como poeta en algún engranaje de este sistema castrador de conciencias, ya sea como Maestro, Checador de tarjetas, Diputado, Diplomático o Pelagatos? Como Octavio Paz, como Julio Torri, como tantos otros. ¿Se puede ser poeta en un mundo fascista, capitalista, racista, hipócrita, extractivista, criminal, asesino y unívoco y encajar en él como embarrado en mantequilla?
Se puede ser poeta… pero tal vez solo en las márgenes de este mundo… pero pagando el precio del destierro, de la marginación, de la discriminación económica y social… Mario Papasquiaro, siguió la ruta de Rimbaud que, ante la derrota de la Comuna de París, que fue la Poesía convertida en Gobierno, la poesía convertida en Maestra de Escuela, en Burócrata, en Soldado y que fue barrida por la hipocresía y la avaricia de los Poderes facticos mundiales, masacrada con un acuerdo “Internacional”, entre dos Potencias en Guerra, Francia y Prusia, que para asesinar al valeroso pueblo de Paris si se pusieron de acuerdo, para soltar al derrotado y preso ejercito Francés que mostrara su valía que no mostró con los Prusianos asesinando a 30,000 verdaderos patriotas, muertos del Pueblo, hombres mujeres y niños y que después recrearon con una caricatura mal hecha de “República Francesa” basada en la traición, la masacre y la hipocresía, donde los Poetas fueron seres marginales, Rimbaud por ejemplo supremo, que va en contra de la moral vigente, deja de escribir y se gana la vida como puede para después ser reverenciado por los seguidores de Verlaine, necesitados de un profeta que le diera algo de verdad a este mundo asesino convertido en norma.
Mario Papasquiaro fue de estos profetas que hacen de su poesía su vida y nos dejó mas anécdotas que obra. Como Cristo, como Sócrates, se inserta en la sociedad como ese personaje incómodo que la hipócrita sociedad reverencia cuando muere pero cuando está vivo quisiera ver muerto, por que la cuestiona, y no solo con grandes obras de carácter intelectual o artístico si no con cada acción de su vida, con cada arrebato, cada “locura” que lo vuelven consecuente con su obra, si es que esta existe, pero que queda al margen, siendo mas importantes las anécdotas, su vida misma y lo que dejó como aprendizaje en las personas que lo conocieron; los resquicios de su alma que solo él pudo abrir.
Dicen que escribía mucho en los libros que leía, pero luego los vendía o los cambiaba por una botella de alcohol barato. Que escribía en servilletas o papel del baño y que mucho se perdió. Dicen que saboteó un taller de poesía burguesa, que se daba en la torre de rectoría. Cuenta Mario Rivera Guzmán que perdió su trabajo en el periódico del PSUM por fumarse un cigarro de mariguana sentado en su escritorio, en plena chamba, con el jefe, Pablo Gomez rondando por ahí. Que este fue su último trabajo formal y que después se dedicaba, para ganarse la vida, a vender Mariguana o libros que expropiaba, de las grandes librerías. Que cada vez fue viviendo en peores lugares, peores cuchitriles. Que por el consumo de alcohol barato se fue quedando ciego. Pero que era Poeta de tiempo completo, siempre promoviendo lecturas de poesía aderezadas de alcohol y publicaciones marginales en stencil o fotocopias. Cuenta Ricardo Hech que él asistió a una de esas lecturas, con 19 años, y leyó sus poemas de adolescente, donde Papasquiaro le promete “Yo te voy a hacer Poeta”, así como diciéndole “Yo te voy a hacer mujer”, “Pero primero tienes que ganarme en el box”, a lo que siguió el reto real que terminó con el Papasquiaro tirado en el piso después de haber golpeado dos veces la cara del “Poeta en proceso”.
Mario Papasquiaro es el rebelde por excelencia de los años 70`s, del Echeverrismo, de la “Apertura democrática”, que como la República de Thiers, estaba sentada en el asesinato del Pueblo, de Rubén Jaramillo, la masacre del Partido de los Pobres y el 2 de octubre y que se dio aires de Democrática y libertaria dando becas en Europa y puestos en el gobierno a muchos jóvenes ex sesentayocheros y exiliando a Argentinos y Chilenos que huian de la dictadura, asignando presupuesto del Estado para apoyar la cultura de protesta, dejando cierta libertad en la UNAM, pero asegurándose de que no saliera de ahí. Mario Papasquiaro se dio cuenta que no se podía ser poeta en este medio. Que por más que Octavio Paz o Jaime Sabines hallan escrito poemas dedicados al 2 de Octubre y sus muertos, nunca dejaron de ser parte del sistema asesino, recibiendo puestos y encargos, haciéndose “Bates” del Estado.
Que la poesía no estaba en la academia, en la Universidad, que nunca paró de castrar conciencias, de enajenar individuos al viejo estilo conductista, haciendo según sus planes de Estudio alumnos “Críticos” pero nunca revolucionarios, funcionando como laboratorio para la CIA y como ratonera para la Policía política.
Mario Santiago abandonó pronto la academia encontrando mas la Poesía en los pasillos y alrededores de la Universidad que en sus aulas y oficinas; en personajes marginales: libreros, vagos, alcoholicos, adolescentes marginados escapando de la violencia doméstica, etc, de los que se convirtió en uno más pero no por fatalidad del destino si no por propia decisión, cambiándose de nombre y asumiendo un destino de Poeta, que en una sociedad hipócrita y asesina, no puede estar más que del lado de los marginados, de los desempleados y outsiders.
Por que ¿Qué tanto es tantito? ¿Hasta donde está el límite de lo “Politicamente Correcto”? ¿Hasta donde se puede “Pactar” con un sistema basado en la mentira, el Silencio, el compadrazgo, el asesinato y la corrupción sin sacar a la Poesía de nuestras vidas? ¿Cuánta mierda hay que tragarse, cuanta mentira, para lograr cobrar un cheque a la quincena y ser parte de la maquina? ¿Por qué nuestra admiración a un alcohólico, que dio una vida de carencias y miseria a sus hijos, a un irresponsable que no pudo conservar un trabajo estable, a un vendedor de Mariguana y de libros robados? ¿Por qué el consecuente fué él y no nosotros que nos sacrificamos a diario por nuestros “Seres Queridos” y engranamos nuestra vida para ser parte de un sistema asesino, aunque sea por la izquierda, aunque sea en “un trabajo bonito” como “Derechos Humanos”, “La Universidad” “Los Pilares” o el “Instituto de las Mujeres”?
Larga vida a la Memoria de Mario Santiago Papasquiaro, quien nos cuestiona nuestra moral burguesa y nos hace sentir vivos, homenajeándolo.
Fabián González Hernández.

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