La Comuna de París (y la Unidad Plateros).
Por Fabián González Hernández.
Vivo en una Unidad Habitacional que fue construida en el entorno de la Guerra Fría, con un préstamo destinado a proyectos sociales en América Latina por iniciativa del Presidente Kenedy, denominado “Alianza para el Progreso”, que consistió en juntar 20,000 millones de dólares para invertir en Proyectos sociales en América Latina y así disminuir la “Amenaza del Comunismo” que, en el caso de México, solo sirvió para construir la Unidad Plateros y el resto se utilizó en comprar armas, a los Estados Unidos, con el mismo argumento. (de Vislumbres del Porvenir de Eduardo Flores, pag.18.)
Pero se logró la Unidad Plateros, como un proyecto de “Bienestar Social” dentro de los parámetros de vida del Capitalismo, con su “Propiedad Privada” como principal valor y el individualismo como modelo de vida; con un baño con apartamento, (el sueño de Marx quien se quejaba en sus cartas de ser molestado por su vecina durante sus meditaciones estomacales) pero sin espacios para el comercio en pequeña escala, pensada para beneficiar el monopolio de las grandes cadenas comerciales.
Y pocas veces, en este lugar donde viven hacinadas 30,000 personas, suceden eventos que promuevan la creación de “Comuna” o “Comunidad” donde los vecinos nos conozcamos mas allá del “Buenos Días” o “¿Cómo sigue el perrito?”. Pero el 17 de diciembre del 2021 fue una ocasión especial, en la que se dio el milagro de un evento destinado a la promoción de una cultura “Comunitaria”, ya que entre Pastorelas y Piñatas sucedió la presentación del libro: “Contribución al estudio de la Crítica de las armas o como volver a empezar. A 150 años de la comuna de París.” , escrito y presentado por el papá de “Taquete”, mi vecino Mario Rivera Guzmán, quien me invitó a través de la mamá de “Dogo” (Araceli Baca ) al evento, durante el cual tuve la revelación de que mi vecino era también editor y escritor de libros, con lo que yo me di valor para revelarme a mi vez a través de mi única novela publicada, y sacarla para el intercambio.
En fin, que la adquisición de este libro sobre la Comuna de París, fue en si mismo un evento de generación de “Comunidad”, de la que, actualmente tanto se adolece, y después de 150 años, tal parece que se ha aprendido a como desaparecerla, o neutralizarla para que no haga la revolución y siga existiendo dentro de los parámetros y los valores de una vida Capitalista-burguesa. Por que a las comunidades se les divide, a partir de dinámicas sociales de competencia, alevosía y traición y se promueve un modelo de vida que enaltece el individualismo tanto en la tecnología como en la arquitectura, haciendo del automóvil el pináculo tanto de nuestra manera de movernos como de nuestra imagen social.
Comuna, Sindicato, Anarquía, Socialismo, Pueblo, son palabras que siguen aún escuchándose este 2022, con muy diversos significados, a veces en beneficio de la palabra, muchas otras en su detrimento. Por que las guerras se pelean en las trincheras de las calles pero también en las trincheras del lenguaje, demeritando al enemigo, sus ideales, o apropiándose de estos, pero solo la cáscara, para rellenarlas de corrupción, crimen, vandalismo, totalitarismo y vulgaridad y demeritarlas hasta el colmo de que cuando las mencionamos, debemos aclarar el sentido que le damos al término. En fin. ¿Que nos importa hoy, en el 2022, un acontecimiento que sucedió hace 150 años, durante escasos 61 días, en la ciudad de París? ¿Qué nos importa que un día las mujeres del pueblo se hubieran organizado para no permitir que se entregaran los cañones al enemigo y se rindiera la Ciudad ante Prusia? ¿Qué el “Pueblo” tomó las riendas del gobierno y aplicó leyes y normas lo más cercanas a un ideal de igualdad, libertad y fraternidad humanas, como tercer intento de las clases trabajadoras de París de hacer efectivo el Poder del “Tercer Estado”, representado en este caso por los trabajadores, inaugurando realmente una “República Francesa”? ¿Qué nos importa, si fueron derrotados, si sus hazañas quisieron ser borradas de la memoria colectiva? ¿Qué podemos aprender de una manada de “Perdedores”, que fueron masacrados por el derrotado ejercito francés que fue puesto en libertad por los mismos prusianos y exterminaron juntos a este “mal ejemplo” para la Civilización Cristiana, que por un momento separó al Estado de la Iglesia, quiso organizar un sistema educativo Laico, igualó el salario de los “funcionarios” públicos al de los obreros y repartió armas a la población, además de abrir las fábricas abandonadas o cerradas por sus dueños y ponerlas en manos de los trabajadores? ¿Qué nos importan 100, 000 muertos, 30,000 en batalla y 70,000, fusilados, rematados o exiliados como castigo?
Esto es lo que intenta resolver este libro, compilado por Mario Rivera Guzmán, a través de 16 ensayos, poemas y relatos, que nos llevan por diferentes caminos en el aprendizaje de un suceso como el mencionado. ¿Qué aprendimos los que aun después de tanto tiempo y de tantas derrotas seguimos soñando con un mundo más justo, que no tenga “Dueños” y en el que la humanidad se desarrolle en función de la felicidad de Todos y no de una minoría dueña de los recursos y hasta de los saberes? Por que en esa montaña de cuerpos amontonados en que convirtieron los ejércitos Profesionales de Prusia y Francia al Pueblo de París, se asesinó a hombres, mujeres y niños que venían desarrollando un sistema de ideas u orden mental en el que todos los hombres tuvieran los mismos derechos y intentaron llevar a la práctica durante estos 61 días en que la estupidez del gobierno burgués representado por Thiers y Napoleón III los obligó a tomar las riendas de París, poniendo en práctica esta sabiduría desarrollada desde la gran Revolución, la de 1789, durante la cual el Tercer Estado se dio cuenta de sus capacidades y poco a poco las fue refinando. Socialistas, Anarquistas, “Comunistas Utópicos” como los llamaba Marx, idealistas de una “Patria para todos” por un suspiro de tiempo osaron tener el poder y realizaron un gobierno dejando fuera los modos aristocráticos de la burguesía y poniendo en práctica las aspiraciones de la revolución francesa y del instruido y sacrificado pueblo, que por años venia esforzándose por construir un mundo donde la Ciencia y la Tecnología no estuviesen solo para beneficio de unos cuantos, y mostraba sus frutos en la cabeza de muchos pensadores que idearon, desde su modo de ver, la mejor manera de llevar la vida.
(Ejemplo de este pueblo que se va dando cuenta de sus poderes, y de sus ataduras, fue Pier Joshep Proudon, que viniendo de una familia de humildes sastres, se destaca en la escuela y logra obtener una beca de estudios, los que utiliza para empoderar a los de su clase, realizando a partir de sus estudios propuestas practicas para ayudar a quitarse las ataduras mentales a partir de la organización en Casas de Ayuda Mutua, Sindicatos y Bibliotecas Populares donde los obreros se dieron cuenta progresivamente de su poder y de las injusticias que podrían remediarse si cambiara el orden de las cosas.)
En fin pero ¿Qué aprendimos? Lo mas triste de todo es que a veces pienso que aprende más la burguesía que el pueblo. Que los que triunfan ven como no perder su poder y toman nota de la manera como esto siga sucediendo al infinito. Por ejemplo Ford, con su lectura de Marx, aprendió que tenia que convertir a sus obreros en sus consumidores y “Capitalizar” una parte de su sueldo con la venta de un coche. Y así no solo reciclaba lo que les pagaba a sus trabajadores, si no que también los hacia defensores de un modo de vida en el que el Coche se hiciera, no un “lujo” si no una “necesidad”, y así por los años 30 los farmers perdieron sus tierras por créditos con los bancos, y lo único que les quedó fue un destartalado coche donde subir sus pertenencias y partir para california a los grandes latifundios como trabajadores eventuales, como lo narra John Steinback en “Las Uvas de la Ira”.
Por que la Comuna fue ante todo la puesta en practica de los ideales de hombres del Pueblo que querían una patria para todos. Si algo aprendimos de los acontecimientos de la “Comuna de París” fue que los ejércitos no tienen ni siquiera “Patria”, tienen “Dueños”, y que la “Burguesía” en sus aspiraciones de vida “Aristocrática” es capaz de todo para mantenerla, lo que ha seguido sucediendo a lo largo de estos largos 150 años, durante los cuales el modelo de vida Capitalista-Burgués se ha venido refinando, volviendo cómplices a la mayoría del pueblo, que es incapaz de siquiera vislumbrar un modo de vida fuera del capitalismo rapas ya que, tiempo después de la Comuna vino una “Primera Guerra Mundial”, a partir de la cual reprimieron inmisericordemente al movimiento Obrero, socialista, anarquista y otros “istas” de todos los países, acusándolo de “Enemigo de la Patria”, y después vino la “República Española”, donde sobrevivían estos ideales e idealistas pero fueron masacrados a manos de los ejércitos de Hitler y Mussolini que apoyaron a Franco bajo la cínica complicidad de Estados Unidos e Inglaterra; siguiendo con la “Guerra Fría”, que fue un gran cuento para reprimir al interior de Estados Unidos y Rusia a la disidencia y refinar sus respectivos aparatos policiacos y de espionaje, dirigidos principalmente hacia su propia población en el nombre del enemigo externo, llegando al “Neoliberalismo” que hace del Capitalismo el único modo de vida “Posible”, identificando a las ideas de “Comunismo” y “Socialismo” a los totalitarismos realizados en Rusia, China y Cuba en su nombre y a la “Anarquía” con grupos de encapuchados que salen a delinquir sobre todo cuando existen protestas legítimas, para desvirtuarlas. Y a los “Sindicatos” con corrupción, crimen y amiguismo. Hasta las “Casas de Cultura”, inauguradas por los propios obreros preocupados por su instrucción y desarrollo intelectual y cultural, ahora son parte de un sistema burocrático, de compadrazgos y amiguismos, dentro de la lógica de los “Estados Nacionales”, creados a partir de la cáscara de la “República”, creada a partir de la derrota de la Comuna de París, con su respectivo “Gatopardismo” y sus grandes avenidas, donde sea difícil organizar “barricadas”, las que con el tiempo se convierten en aliadas efímeras, cuando se llenan de “Pueblo” que protesta, que se une por un momento, pero después se desperdiga, cada quien para su casa.
Fabián González Hernández, Enero del 2022.
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