No a una Universidad Nazional Apostólica del Medievo.
No a una Universidad Nazional Apostólica del Medievo.
Recordemos que nuestra
Universidad, simbólicamente, fue fundada en 1551 bajo la tutela de los franciscanos, con la
mentalidad católica imperante. De hecho la nación Mexicana entera, fue fundada con este
pretexto: Propagar la verdadera fe entre los paganos. Para no ir más lejos la
constitución de Iturbide funda la patria en 1823 en nombre de la Santa Madre
Iglesia. El punto al que quiero llegar, es que creo que la concepción
educativa, laboral e idiosincrática de la UNAM tiene sus orígenes y sigue funcionando en esta
concepción católica de la vida y diré por qué:
En el ámbito educativo
heredamos del catolicismo un sistema que convierte la educación en burocracia.
Así como para llegar al cielo necesitamos juntar papeles: Acta de Bautismo,
primera comunión, confirmación, matrimonio y santos óleos, aquí también debemos
juntar un montón de papeles: para titularnos, para entrar a una maestría, para
los concursos de definitividad o de plazas de carrera, etc. Tenemos la concepción católica de que en esta
vida venimos a sacrificarnos, como Cristo cuando murió en la cruz, y tenemos
que vivir nuestro calvario de aprobar materias, hacer tesis, juntar las firmas
de los sinodales, para un día ser crucificados en el examen profesional y resucitar a los tres
como licenciados, lo que nos lleva, se supone, a otro nivel como seres humanos,
aunque haya licenciados que en su vida vuelvan a abrir un libro.
En el organigrama de la
UNAM, la estructura católica también se reproduce: está la junta de gobierno,
organismo mítico que todo lo decide pero nadie sabe quién es ni donde está, que
en la estructura católica sería Dios, quien pone al Papa, que en la UNAM seria
el Rector, quien ayudado por Dios (o la junta de gobierno) pone a su gabinete
y a los Directores de Facultades,
quienes serían los arzobispos, quienes nombran a los Coordinadores de las
carreras, o directores de escuelas quienes serían los obispos, quienes nombran
a los profesores, que serían los sacerdotes, quienes atienden al rebaño de
Dios, que serían los estudiantes, a quienes se les obliga a obedecer a sus maestros para obtener
una buena calificación y llegar al paraíso de los licenciados, fomentándose una
estructura vertical. Así, y en una estructura de obediencia irracional funciona
nuestra universidad, donde las jerarquías son mandato de Dios y donde todos le
deben de rendir cuentas al que está arriba, ya que le debe su puesto, o su
calificación, yendo totalmente en contra de la más mínima noción de autonomía
teniendo que hacer voto de obediencia, como en la estructura católica.
En la vestimenta, no he
visto traje más ridículo que el que se
pone el rector y acompañantes cuando otorgan un doctorado honoris causa (mas
que en la alta jerarquía católica). También tenemos la concepción, propia del
cristianismo, pero que del catolicismo también forma parte, de que hay que
sufrir, como Cristo, y de que el trabajo implica desgaste, sacrificio. Y en
esto se basa la justificación para que los licenciados ganen más que los que no
lo son: se quemó las pestañas, se merece un mejor salario. Sufrió. (como en la
concepción cristiana donde hay que sufrir para ganar el paraíso). Y en la UNAM
concluir una carrera universitaria efectivamente es un calvario burocrático que
poco tiene que ver con aplicar o compartir los conocimientos adquiridos, y los
concursos de definitividad y de carrera también se sufren (o se trabajan). Y es
que en nuestro mundo, capitalista, occidental y cristiano el concepto de
trabajo implica hacer lo que no te gusta, cuando no quieres, por la sencilla
razón de que te lo manda tu patrón y si no lo haces no comes, aunque no creas
en lo que haces, aunque te dediques a mentir y a vender falsos paraísos, aunque
te dediques a asesinar a la madre tierra.
Por una Universidad
Nacional acorde con los nuevos tiempos, donde ya no reina Dios en las
conciencias de los hombres si no la Madre Tierra, la Pacha mama, que quiere a todos sus hijos por igual y es
lastimada por la violencia, la rapiña, la voracidad y obediencia ciega. Por una
Universidad realmente universal, que incorporé otras concepciones de vida en su
idiosincrasia, otros mundos, no solo el occidental y cristiano, y de este, no
solo la edad media. Vasconcelos, al
final de su vida fue un católico recalcitrante, así que cuando dijo “Por mi
raza hablará el espíritu”, a lo mejor se refería al espíritu santo, así que en nuestros
tiempos sería mejor cambiarlo: “Que por mi espíritu, hable la raza.”
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